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lunes, abril 20, 2009

¿Quién tejió esta chompita "artesanal"?

por landi

En los ultimos tiempos estuve viajando por latinoamérica y curioseando por algunos mercados artesanales. En Perú, Bolivia, Chile, noroeste Argentino y seguramante en algunos rincones más, los sweaters (o chompas o jerseys) "artesanales" como el de la imagen ocupan miles de puestitos de feria.

Mantas, gorritos andinos, medias de lana y otros tejidos completan la oferta de miles de mostradores improvisados en todos los puntos turísticos de la región. Todos igualitos, todos demasiado parecidos y prolijitos, colgados en stands donde tal vez hay alguien tejiendo, pero siempre cosas más simples como bufandas o pulseritas.

Turistas europeos y norteamericanos que negocian un sweater por menos de lo que en su país les cuesta un café a la Starbucks, se van felices con su artesanía latinoamericana, que imaginan tejida por el o la vendedora de turno. Pero yo que vivo en un país donde el diario da cuenta de que 6 de cada 10 prendas de vestir se fabrican en talleres clandestinos, me pregunto: dónde se fabrican estos tejidos "artesanales"? quién se queda con la parte del león en la venta? no estará esta industria más concentrada de lo que parece ?

martes, febrero 26, 2008

Mucanomics

por danila

Escucho hablar a mujeres profesionales acerca de "la mucama" y me escandalizo. Me cuesta creer, por un lado, la explotación. Por el otro, no comprendo cómo perpetúan la relación empleadora-empleada a pesar de que -guiándome por la cantidad de veces que "la mucama" es el eje de su quejas- no están satisfechas. ¿Por qué siguen insistiendo en contratar a una mucama si la cosa evidentemente no les funciona?

La relación entre la mujer casada -sobre todo con hijos- y la mucama es un caso lose-lose (ambas partes pierden): las mucamas ganan poco (y sus empleadoras consideran que ganan demasiado); no tienen vacaciones (y sus empleadoras consideran que "desaparecen cuando se les canta"); deben asumir más responsabilidades que casi cualquier otro trabajador de su mismo nivel de educación (y sus empleadoras se quejan de que no saben hacer nada).

2 de cada 10 mujeres asalariadas en la Argentina, son empleadas domésticas. De ellas, un tercio son jefas de hogar, es decir, el principal sustento de sus familias... ¡! A pesar de representar tan significativa porción de la fuerza de trabajo, el personal doméstico está excluído expresamente de la Ley de Contrato de Trabajo (artículo 2). La actividad está regida por el decreto 326-56 del gobierno de Perón, desconocido por la mayor parte de los empleadores. Aquel viejo decreto también muestra la discriminación enquistada en la sociedad con respecto al trabajo de los empleados domésticos (mujeres, en 90% de los casos): no contempla licencia por maternidad.

¿Cuál es el efecto de estar fuera del sistema? Por un lado, y a pesar de los esfuerzos de la AFIP, más de 90% de las empleadas domésticas están en negro y sin obra social ni beneficios. 79% de las mucamas tienen un sólo empleador y 91% trabajan más de 6 horas semanales para ese único empleador de cuya buena voluntad (y arbitrareidad) dependen las condiciones laborales.

Por otro lado -y esta es la parte que más me choca- está la cantidad de responsabilidades y tareas que se asigna a las mucamas, sobre todo las que están con "cama adentro". Todo por la misma suma que se le pagaría si se limitaran a limpiar la casa. Estas son algunas de las cosas que se espera de "la mucama":

- Que limpie la casa
- Que cocine
- Que haga las compras
- Que cuide a los chicos
- Que lleve y busque a los chicos en el colegio
- Que pague las cuentas en el Pago Fácil
- Que saque a pasear el perro
- Que atienda el teléfono y anote los llamados
- Que cuide las plantas del jardín/ balcón

Desde 2004, los empleados domésticos tienen un salario mínimo regido por el Ministerio de Trabajo. Segun las últimas disposiciones, la empleada que trabaja 8 horas por día y no pernocta en la casa de su empleador, debe cobrar en la categoría más baja un mínimo de $830 (que deberá subir a $906 en marzo). He escuchado a potenciales empleadoras quejarse de que sus mucamas le pedían más de $700 mensuales. He leído en blogs y foros que en algunos lugares del interior no pagan más de $400 por el trabajo full-time. Personalmente creo que las tareas mencionadas deberían cotizarse a no menos de $3000 mensuales (mucama + niñera + cocinera + paseadora de perros + jardinera + cadete + secretaria). Si además el trabajo fuera "cama adentro", por resignar la vida propia a cambio de un cuartucho yo cobraría tres veces más!

Claro, quien está dispuesto a cobrar los $400 o $700 mensuales a cambio de todas esas responsabilidades y arduas tareas, sin duda es alguien con poca educación y posibilidades de hacer otra cosa. De hecho, 80% de los empleados domésticos tienen secundario incompleto o menos. Y entonces después sus empleadores -quienes no sometieron a sus candidatos a ninguna prueba ni exigieron cierto nivel de educación, sino que se conformaron con unas referencias acerca de su "confianza"- se quejan de que no hacen bien las cosas. Y, claro...

Es un contrato raro, sin límites ni especificaciones, que es de hecho una delegación de la vida y de las responsabilidades propias sobre la casa y los hijos. Y ahí viene el otro gran tema...

Falta resolución de la división de tareas en las parejas. Las mujeres profesionales, en la mayoría de los casos, trabajan a la par de los hombres. Pero las responsabilidades sobre el hogar y los niños suele quedar del lado de las mujeres, por lo cual su carga total (trabajo + hogar + crianza) es claramente superior. Ergo, la mucama. Ergo, la disconformidad (por todos los temas que expliqué antes).

La culpa es tanto de los hombres como de las mujeres, y creo que es más de las mujeres que se sienten con el mandato social de hacerse cargo de todo. Forget it! Compartir las responsabilidades y tareas es más eficiente y mucho más satisfactorio. A los escépticos les digo que es posible: en mi casa funciona. No tenemos chicos todavía pero ya hay un patrón de compartir las tareas del hogar que permite predecir cómo funcionarán las cosas con chicos. Y no saber no es una excusa... yo aprendí a cocinar y a planchar luego de casada (Cristian ya sabía porque había vivido solo de soltero).

Mi recomendación: tomar el control del hogar, compartiendo tareas en la pareja y delegando solo lo necesario a terceros; ser creativos en encontrar soluciones que dejen satisfechos a todos y participar a toda la familia en el proceso; programar cómo va a ser el cuidado de los chicos en pareja y adecuar los trabajos de ambos; aprender y animarse a cocinar, limpiar y lavar (como hace la clase media en cualquier lugar de primer mundo!); pagar bien a las personas contratadas, en blanco y otorgando beneficios - a la larga, va a ser mejor para todos.


(Los datos estadísticos los saqué de un informe muy bueno que publicó el Ministerio de Trabajo en 2005: Situación Laboral del Servicio Doméstico en la Argentina)

sábado, noviembre 17, 2007

¿Evadir o cerrar?

por danila

En el reciente coloquio de IDEA, el experto en temas laborales Ernesto Kritz nos recordó que 50% de los trabajadores de la Argentina está en negro y que 50% de los trabajadores que están en negro pertenecen a Pymes de no más de cinco personas (esta gente además tiene sueldos por debajo del mínimo vital y móvil).

Si bien creo en pagar los impuestos aún cuando uno no está de acuerdo con ellos y que los negocios deberían ser considerados factibles solo si prometen dar un resultado positivo después del pago de impuestos, es cierto que muchos de los emprendedores de la Argentina lo son por necesidad (ver entrada: Yin y Yang) y al iniciar un negocio lo que están haciendo es comprarse a si mismos un trabajo. Entonces...

¿No sería lógico que el Estado promoviera la sofisticación de estas empresas incipientes para que perduraran en el tiempo y se convirtieran en fuentes de trabajo en blanco? ¿No sería lógico dejar de oprimirlas con una carga impositiva excesiva que no distingue al microemprendimiento de la gran corporación? ¿No se da cuenta el Estado que menos impuestos hoy significa más recaudación mañana?

Los impuestos a rever:

  • Impuesto sobre los ingresos brutos. Este es el impuesto que más me saca de quicio. Habría que eliminarlo completamente. ¿Cómo puede aplicarse una alicuota sobre la facturación sin tener en cuenta los costos? En una actividad de alto volumen y bajos márgenes, 3% sobre los ingresos puede ser toda o gran parte de la rentabilidad. El gran problema es que este impuesto está enquistado en la Argentina porque es la mayor fuente de recaudación provincial. Propuestas de reemplazo de parte de gobiernos nacionales nunca han sido llevados adelante con la suficiente seriedad y compromiso. Y ahí sigue el impuesto a los ingresos brutos embrutenciéndonos.
  • Impuesto a las ganancias. 35% para todas las empresas sin distinguir tamaño. Un absurdo. KPMG publicó un estudio este mes que ubica a la Argentina como el país de América Latina con la alícuota más alta en el impuesto a las ganancias societarias. Tantas cosas se podrían hacer... escalonar, poner un mínimo no imponible, no cobrar durante los primeros dos años de actividad, tomar pérdidas a cuenta...
  • Impuesto al valor agregado. Es altísimo. Perjudica al consumidor (sin distinguir clase social) pero también al empresario (sin distinguir tamaño de empresa) porque su precio debe ser razonable luego de sumarle el 21% que va para el fisco = menor rentabilidad.
  • Cargas sociales. La brecha entre el costo salarial que debe pagar un empleador y el salario de bolsillo que se lleva el empleado es excesiva. Los impuestos sobre el salario que pagamos acá son similares a los que se pagan en el primer mundo (pero nosotros tenemos muchísima menos productividad). Un ejemplo en el que incluso pagamos más: nuestro PBI es la mitad que el de Nueva Zelanda y nuestras imposiciones sobre el trabajo 50% más altas.
  • Impuesto "al cheque" (en realidad, a los créditos y a los débitos). En un país que lucha con bancarizar a las empresas, ¿no es raro que el Estado te cobre cada vez que hacés una operación bancaria?
Ojo. Hay más de un vivo en nuestro querido país que no evade "por necesidad" sino por avaricia. Y ahí se cierra el círculo de la injusticia. Unos pocos pagan por todos.

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