jueves, diciembre 21, 2006

Negocios en camisón

por danila

Pertenezco a la clase económica activa; no soy desempleada; no soy ama de casa; me levanto a la mañana y no tengo la obligación de bañarme, vestirme, maquillarme, tomar de parada un café con leche (quemándome la lengua) y salir a pelearme contra todos en la jungla urbana... ¿Quién soy?

¿Adivinaste? Soy trabajadora desde el hogar. En un cuarto de mi casa tengo montada una oficina con escritorios, un modular muy coqueto de Archivos Activos, laptop, conexión de banda ancha, una HP multifunción de esas que por poco no te sacan un huevo frito, un teléfono inalámbrico con identificación de llamadas, una web cam, Skype, Google, Messenger, Wikipedia y otros íntimos amigos de la web sin los cuales hoy no sabría qué hacer.

Ayer, investigando para un libro que estoy escribiendo con landi para publicar en marzo 07 (chan!), me topé con un dato que me sorprendió: 32 millones de norteamericanos trabajan desde sus casas... ¡wow! ¡Estamos hablando de 10% de la población total!

Todos hemos escuchado historias de sueños américanos hechos en casa. Que Steve Jobs armó sus primeras maquinitas en el garage de su casa mientras escuchaba Los Beatles (en homenaje a ellos eligió el nombre "Apple", la discográfica de los melenudos, sólo para afrontar un juicio millonario décadas más tarde). Que también Ford, Mary Kay y Hewlett Packard arrancaron en un contexto doméstico. Y ni que hablar de la controvertida Martha Stewart que no sólo trabajó de su casa ¡sino que hizo de su casa un negocio!

Pero la tendencia es creciente. Motorizados sin duda por los avances y el abaratamiento en la tecnología de comunicaciones, son cada vez más los que abrazan las ventajas de quedarse en casa. También influyó la ola de tercerización en las empresas (todo lo que no es negocio central... ¡afuera!) y un bichito que ha picado a hombres y mujeres por igual que hace que valoren más el tiempo en familia.

El tema es vasto pero debo dejarlo ahí porque son las 10.14 am tengo mucho que escribir y varios llamados por hacer, pero como no tengo reuniones afuera sigo en camisón y ya es hora de cambiarme (aunque sea para ponerme en rol).

4 comentarios:

Javiducho dijo...

(Es notable como "garage" siempre suena más glamoroso que "el cuarto de huéspedes", su equivalente criollo.) Sí, poder trabajar desde casa puede ser maravilloso, pero cuidado con los posibles efectos secundarios. Justamente en EEUU millones de personas están empezando a volver a la oficina... Están volviendo a buscar el roce humano, el chiste, la máquina de café, el chisme, la cosa sociable de la oficina.

Es cierto que hoy se puede dirigir una multinacional desde el cuarto de huéspedes, si se quiere (agregale a todo lo que dijiste antes una bruta VPN y telefonía IP). Pero hay que tener el temperamento adecuado para hacerlo. Algunos se la bancan, yo no.

danila dijo...

Y sí, nadie dijo que fuera cosa sencilla. Son épocas también. Lo encuentro especialmente útil ahora que genero negocios diversos en lugar de estar focalizada en uno. Estoy más permeable a nuevas ideas.

Cuando uno monta una oficina, es como que materializa en un espacio dedicado un objetivo. Lo hice en otra época y fue fantástico - vas adecuando el espacio para que sea funcional al negocio.

Además resulta fundamental tener una oficina fuera de la casa si se tiene empleados, como fue mi caso en aquel momento.

Ahora vivo una etapa diferente, con ganas de no administrar más recursos que los de mi cabeza. Como digo, son etapas.

Coincido en que hay que tener disciplina - en general la tengo pero confieso que hay días que me siento ineficiente o distraída. Y en esos días, mi peor jefe soy yo misma.

Kaisen dijo...

Estimada Danila: Hace unos años tuviste la gran gentileza de enviarme un ejemplar del "Sueño". ¿Podrías tratar en un proximo post el tema de los alimentos orgánicos? Tengo especial interés ya que estoy emprendiendo un proyecto apícola y me gustaría saber más sobre el tema. Muchas Gracias

danila dijo...

Hola kaisen, pronto cuelgo algo sobre orgánicos - estoy colaborando con Cuyen (www.cuyen.com.ar), empresa que se dedica a producir confituras orgánicas.

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