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martes, junio 15, 2010

El mundial en cifras

por danila

Los grandes eventos generan grandes oportunidades de negocio, movimientos de recursos y flujo de dinero global (no siempre justos). A continuación, una breve recopilación numérica del impacto de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010:
  • Sudafrica aumentaría su PBI en 0,6 puntos.
  • Las obras (estadios e infraestructura) generaron 500,000 puestos de trabajo para ese país.
  • La FIFA obtendrá 50% más ingresos este año que en en Alemania 2006.
  • La suba de ingresos en parte tiene que ver con la incorporación de TV paga en los derechos de transmisión que generaron 53% más que 2006.
  • 51% de la población mundial verá el Mundial.
  • En América Latina, 78% veremos el Mundial.
  • En la Argentina, 83% veremos el Mundial (somos 2dos luego de Brasil!).
  • Se estima una audiencia en vivo de 350 millones de personas para la final.
  • Se venderán 1 millón de televisores LCD en la Argentina en 2010.
  • Los sponsors oficiales pagan US$ 125 millones por el derecho exclusivo de llegar a 30.000 millones de espectadores y 3 millones de asistentes a las canchas.
  • 55% de las apuestas globales sobre resultados de los partidos se realizan en Internet.
  • Solo 10% de las mujeres apuestan regularmente pero en el Mundial representan el 30% de quienes especulan con los resultados.
  • Los "cosedores de pelotas" en Pakistán, India, China y Tailandia ganan entre US$1 y US$ 2 por pelota.
  • La mitad de los costureros de Pakistán reciben sueldos inferiores al mínimo vital y móvil de su país.
  • Adidas vende la Jabulani a US$120.
Fuentes: CincoDías.com, PriceWaterhouseCoopers, The New York Times, Blog Footiebusiness, International Labor Rights Forum, Diario El Cronista.

domingo, noviembre 02, 2008

Lecciones del arte

por danila

Enfocarse sólo en los negocios resulta limitante, aburrido, solitario y desapasionado. Siempre me ha gustado tener al arte cerquita, fiel compañera de recorrido de la vida. Son muchas las lecciones que brinda para ser emprendedores y hacedores más vitales, creativos y responsables. Comparto con ustedes dos excelentes creaciones de las que fui espectadora esta semana:

TEATRO - "Acassuso", en Andamio 90. Escrita y dirigida por Rafael Spregelburd.

Bertolt Brecht sostenía que el teatro debía producir un efecto en el espectador, transformarlo, hacerlo pensar. Se oponía a lo que llamaba "teatro culinario", es decir, aquel que producía sólo sensaciones. "Acassuso" es una obra brechtiana. El espectador es invitado a presenciar un relato de sucesos pasados, en la decrépita sala de profesores de la escuelita 78 de Merlo. Las maestras se confiesan "elegidas por la profesión" en lugar de al revés. La educación se define por "ejes" y "cupos", léxico que erosiona el sentido del aprendizaje, y reduce la tarea de las maestras a defender su metro cuadrado de existencia. La obra incorpora a su guión un hecho real, el robo del Banco Río, aquel de los túneles pre-cavados y la escapatoria en gomones, y reproduce en las maestras la misma idolatración de los ladrones que el hecho delictivo produjo en la sociedad argentina. Como un espejo en el cual nos miramos y reflexionamos sobre nuestra mezquindad, cobardía e ignorancia. Modificar la imagen que devuelve el espejo está en manos de todos nosotros.

CINE - La cámara oscura, co-producción franco-argentina, dirigida por María Victoria Menis, sobre guión de la argentina, Angélica Gorosdicher.

Gertrudis es la hija fea de una pareja de inmigrantes rusos que se instala en una colonia judía de la provincia de Entre Ríos a fin de siglo XIX. Su vida es condicionada por la visión prefabricada de la belleza de las personas a su alrededor. Va por la vida, obediente y callada, aceptando sin chistar una oferta matrimonial maquiavélica, y pariendo hijos para abastecer la hacienda de su marido. Su mundo interior, sin embargo, y su visión del mundo, pertenecen a una mente estética superior (aquí la película brilla, con magnífica dirección de arte y una bellísima animación de Rocambole). El rol en que ha sido encajonada Getrudis impide que ella se despliegue en toda su esencia... hasta que llega al pueblo un fotógrafo surrealista francés. La validación de su visión, la comprensión de otro ser humano, produce en ella una transformación irreversible. Como dice Menis en esta entrevista en Clarín: "'¿Te quedás toda tu vida con esa etiqueta, o conseguís, a través de la mirada de otro o la ayuda que te puede dar otro, empezar a correrte de ese rol? Porque esa etiqueta te automargina, te vuelve rígido y de pronto vos mismo te convertís en alguien que ya es así. La película rompe con eso y dice quizás si estás un poco atento, si estás un poco abierto de cualquier lugar te pueden tirar una soguita".

En mi opinión, "Acassuso" es más efectiva que un seminario de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), y "La cámara oscura" un alimento superior para nuestro espíritu emprendedor que los casos de éxito empresario que nos encargamos de reproducir en los medios.

viernes, octubre 31, 2008

Empresas sociales, equilibrio entre codicia y buenas intenciones

por landi

En los ámbitos empresariales suele hablarse mucho de responsabilidad social, y hacerse relativamente poco, en pos de maximizar utilidades; allí, los esfuerzos de las organizaciones sociales suelen verse como buenas intenciones, por lo general poco eficientes y demasiado soñadoras.

En los ámbitos sociales, suele verse el otro lado del espejo: muchas ideas y propuestas para mejorar el mundo, mucha demanda de responsabilidad social, pero aparentemente frenada por la falta de recursos; las empresas aparecen de este lado como monstruos codiciosos interesados sólo por el dinero.
"Sin ánimo de lucro es caridad, no negocio (...) De lo que yo hablo ahora es de empresas que tienen que recuperar sus costos: no pueden perder dinero. Si una organización pierde dinero sistemáticamente, no es una empresa. Cuando yo hablo de empresas sociales, quiero decir empresas: recuperan sus costos."
En algún lugar en el medio, entre la eficiencia a toda costa y los sueños poco realistas, están las empresas sociales, que ganan lo suficiente para sobrevivir, crecer y hasta obtener ganancias, pero satisfacen necesidades reales que mejoran la vida de la gente. Una de estas empresas sociales es el Grameen Bank o Banco de los pobres, que otorga microcréditos para permitir la inserción laboral de muchas personas en el mundo. Muhammad Yunus, premio Nobel por su iniciativa, plantea en esta nota reciente en iEco, el desafío de estas empresas sociales, y la posibilidad de crear un nuevo mercado para ellas.

jueves, mayo 08, 2008

¿Es pecado ganar mucha plata?

por danila

Creo que hay confusión acerca del rol del empresario en la sociedad. Mucho se habla de "responsabilidad social empresaria" aludiendo a la necesidad de que las empresas no contaminen, ayuden a los necesitados y participen en proyectos comunitarios. ¿Pero saben cuál es la mayor responsabilidad que tienen las empresas? ¡Ganar plata!

Si las empresas no ganan plata, no hay trabajo. Si las empresas no ganan plata, no hay productos. Si las empresas no ganan plata, el Estado va a la bancarrota.

¿Se entiende no? Está bien, dicen algunos, pero que no ganen tanto. ¿Por qué, pregunto yo? ¿Dónde está el pecado en ganar mucha plata con el esfuerzo productivo? Y, por otro lado, si ganar plata es necesario para cubrir esas necesidades básicas que mencioné (trabajo, bienes, servicios), ganar mucha plata es necesario para pegar el gran salto.

Si las empresas argentinas -e incluyo aquí a las miles Pymes y los emprendedores por supuesto- ganan mucha plata por mucho tiempo, el país puede salir de su condición de tercermundista.

Si, en cambio, la "ganancia extraordinaria" es el objeto de una caza de brujas y expropiada cada vez que aparece, vamos a quedarnos siempre en el mismo lugar, sin prosperar a largo plazo. Es simple: el empresario deja de invertir en el país ante los crecientes riesgos de no poder recuperar su capital o bien porque invirtiendo en otro lado sí puede ganar mucha plata tranquilo sin que lo persigan por hacer su trabajo.

"¿Qué hacen los del campo con la guita?", me preguntó retóricamente un taxista la semana pasada. "Compran un tractor y después qué?" Me dio el pie para explicarle que sí, primero compran un tractor, luego otro, luego otra máquina de trillar, más semillas y fertilizantes, luego más campos, luego silos propios, luego -cuando les sigue sobrando plata- deciden agregar valor a sus productos y así se desarrolla la industria del aceite de soja, los molinos de cereales, los biocombustibles... y así, alrededor de esa "ganancia extraordinaria" reinvertida crecen también otras industrias, como la de las maquinarias agrícolas y el transporte, las empaquetadoras y proveedores de envases, los servicios financieros y logísticos...

Pero no. Todo esto no pasará. Porque la ganancia extraordinaria es pecado de los ávaros...

(En enero de 2007 ya había posteado sobre este tema cuando la ex Ministra de Economía, Felisa Miceli, salió a decir que las empresas ganaban demasiada plata - Ver En defensa de la rentabilidad)

domingo, noviembre 11, 2007

Francis Ford Coppola: cine, negocios y placer

por landi

Francis Ford Coppola, el mítico director de la serie El Padrino, estuvo en Buenos Aires y participó como orador en la reciente edición de Expomanagement, la exposición que organizada por los emprendedores de HSM, reúne a ejecutivos y empresarios a escuchar casos de éxito internacionales.

"Todo lo que hago como entrepreneur es como una gran película con diferentes escenarios. Lo hago porque me gusta. El dinero nunca es una causa suficiente." --confesó este verdadero emprendedor global que es dueño de bodegas, resorts, restaurantes y otras empresas en distintos lugares del mundo, además de su productora de cine.
"Todo lo que hago como entrepreneur es como una gran película con diferentes escenarios. Lo hago porque me gusta. El dinero nunca es una causa suficiente."

"Como director y gerente de empresas, hay que lograr sacar de adentro la creatividad de las personas, su espíritu de aventura, de juego. En el mundo de hoy éstas son las cosas más valiosas.", insistió sobre los empresarios locales reunidos en La Rural.

Este lado divertido y a la vez responsable de los negocios, esa motivación que nos impulsa a dar saltos en lugar de quedarnos cómodos --pero aburridos e irresponsables-- es el espíritu que impulsamos desde "El gran salto". El dinero es necesario, por supuesto, para que esos sueños y esa creatividad tengan sustento, pero hay otros objetivos primero, o al menos en simultáneo: el gusto, la satisfacción de necesidades, la creación, el cumplimiento de una misión que excede lo económico y tiene en cuenta el entorno. "Mi visión de los negocios es que deben dar placer, deben ayudar a mejorar las vidas de las personas, brindarles algo.", concluyó Coppola. "El negocio siempre tiene que verse a sí mismo como una posibilidad de darle al cliente un servicio justo para que se sientan felices con lo que se les ofrece."

viernes, noviembre 09, 2007

La respuesta de los emprendedores irresponsables

por landi

Por supuesto que el caso que menciona Danila en su entrada anterior no es el único. Como consumidores estamos frente a emprendedores irresponsables de los grandes y de los chicos: trabajos sin terminar; promesas grandes para fijar el precio, respuestas chicas para minimizar costos; "adicionales" sacados de la galera; jamás un ticket o factura si se puede evitar y tantas otras que podríamos escribir libros con ellas.

Una cosa que se aprende en el trato con tantos emprendedores de este tipo es a tener que tomarse el trabajo de revisar todo y si es posible, dejar una parte del pago hasta que el proyecto esté totalmente terminado.

"Si no me querés pagar, no me pagues", dicho en un tono que podría traducirse en algo así como "Ya sé que el trabajo no está bien..."


Pero ni aun esto garantiza la responsabilidad hasta el final. La respuesta más novedosa que escuché últimamente cuando el problema lo descubro "en el momento" no es "Bueno, lo vamos a solucionar y desde ya compensarte de alguna manera" --como sí es habitual con empresas serias y responsables de las que hablaremos en otras entradas-- . La respuesta a la que me refiero es un "Si no me querés pagar, no me pagues", dicho en un tono que podría traducirse en algo así como "Ya sé que el trabajo no está bien, pero si vos sos tan mala persona como para dejar de pagarme hacelo, mostrá lo amarrete que sos y que te remuerda la conciencia por el resto de tu vida, y obviamente no esperes ningún tipo de garantía o servicio postventa".

La primera vez que lo escuché, no llegué a reaccionar. Con apelaciones tan personales y retorcidas uno termina pagando a desgano la irresponsabilidad del otro, además de quedarse con el trabajo mal hecho.

Después de meditar sobre el asunto, decidí estar preparada. La ocasión no tardó en llegar. Las "innovaciones" para sacarse de encima un problema suelen circular rápido, mucho más que las "buenas prácticas" para trabajar bien y dejar satisfechos a los clientes. Frente a un nuevo emprendedor irresponsable que me dijo con ese mismo tonito el "Si no me querés pagar, no me pagues.", lo escuché con calma, junté fuerza y le respondí: "Sabés qué? Entonces no te lo voy a pagar."

Ojalá se haya quedado pensando sobre su responsabilidad en el trabajo...Ojalá. Lo más probable es que esté buscando una nueva frase salvadora de su irresponsabilidad, o tal vez hasta realmente piense que lo hice para pagar menos...

miércoles, noviembre 07, 2007

Emprendedores irresponsables

por danila

Hace unos meses mis sillones Wassily pedían a gritos ser retapizados. "¿Quién puede hacer ese trabajo?" pensé. No es un sillón común ya que tiene una estrucutra tubular de metal y un tapiz de cuero tensado. Marcel Breuer se inspiró en una bicicleta para diseñar el original mientras trabajaba para la Bauhaus en 1925 y pudo hacer realidad su proyecto gracias a que por ese entonces la firma alemana Mannesmann perfeccionaba la manufactura de tubos sin costura.

Surfeando por Internet encontré "Salón del Cuero". La firma se especializaba en tapizados en cuero y trabajaba líneas contemporaneas. En su listado de clientes había hoteles, restaurantes, shoppings y empresas. Llamé por teléfono y mandé un email con la fotito de mi sillón preguntando si podían hacer el trabajo. Me dijeron que sí, que conocían los Wassily, me presupuestaron $450 por cada uno para cambiar el cuero, los retiraron y --luego de alguna insistencia telefónica de mi parte-- me los devolvieron retapizados a las dos semanas.

En el momento me pareció que estaba OK aunque el cuero me decepcionó (el original era de verdad, esto era cuerina). Ni bien se fue la camioneta me di cuenta de que no me habían dado una factura y de que no me habían devuelto el cuero original. Hmmm...

Pasaron tres semanas. Un invitado se sentó en uno de los Wassily y terminó en el piso. Los dimos vuelta para descubrir que estaban mal cosidos. También vimos que la estructura tubular estaba mal armada y que estaba encastrada sin tornillos (¿se los robaron?).

Llamé a Marcelo, con quien venía tratando, para que los arreglara. Se disculpó reiteradas veces y me dijo que me despreocupara que lo venía a buscar y en unos días lo arreglaba. No vino. Lo llamé nuevamente y me dijo que por un mes no podía hacer nada porque estaba en una obra en Mendoza. Lo llamé al mes. Me pidió que lo llamara en una semana. Lo hice y quedamos en un día para que recogiera los sillones. No vino. No llamó. Lo llamé nuevamente y quedamos en otra cita. No vino. No llamó. Nunca más atendió mis llamados. Ni mis emails. Ni los mensajes que dejé en el contestador del supuesto departamento de atención al cliente. Mi esposo mandó un email haciendose pasar por un nuevo cliente y lo llamaron por teléfono en el día. Cuando explicó quién era y porque llamaba, el tono del otro lado cambió y vino la respuesta: "Paso el sábado a buscarlo si puedo". Jamas vino. Ni llamó.

En el camino emprendedor, a Salón del Cuero le faltó aprender el capítulo de las buenas relaciones comerciales, del servicio post-venta, de la importancia de fidelizar a los clientes y de las buenas prácticas de una empresa responsable.

miércoles, julio 11, 2007

Nieve en Buenos Aires

por danila

Despues de 89 años, nevó en Buenos Aires. Ocurrió el 9 de julio, feriado nacional por nuestra independencia, permitiendo en el ocio canalizar la excitación que genera la nieve. Con sus cinco años de edad, Juani, el hijo de una amiga, se fue a dormir convencido de que durante la noche vendría Papa Noel (demostrando que en el hemisferio sur estamos plenamente conscientes de que nuestra Navidad nieve-less es trucha).


No faltaron en estos días las voces que despotricaron contra el calentamiento global que produce estos climas alocados y extremos. Mi natural escepticismo que en otras ocasiones me traiciona, esta vez me llevó a la acertada conclusión de que nuestra nevada porteña fue un fenómeno climático atípico que ocurre de tanto en tanto y que nada tiene que ver con la emisión de dióxido de carbono. No lo digo yo - escuchen a la meteoróloga Claudia Campetella en la segunda parte de este video publicado por el Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.


Habiéndome sacado eso del pecho les cuento que anoche Cristian y yo nos alquilamos el DVD de Al Gore, An inconvenient truth (Una verdad incómoda). De la mano de Davis Guggenheim (productor ejecutivo de Training Day), el documental intercala a Al Gore haciendo su presentación sobre calentamiento global ante una audiencia, con imágenes de la naturaleza y de la vida cotidiana de Al Gore relatada de manera intimista. Además de renovar mis lamentos por el fiasco de Florida que le arrebató a Al Gore el sueño de la silla presidencial, la película me demostró el abrupto ascenso de la temperatura en los últimos años (los 10 años de mayor temperatura desde 1880 se registraron en los últimos 14 años), y la relación directa entre temperatura atmosferica y emisión de Co2 (la curva de Keeling).


A pesar de que sigo pensando que el calentamiento global no se debe exclusivamente al accionar humano, entiendo que debemos utilizar nuestros conocimientos para atenuar las consecuencias (sabemos que esto pasa, hagamos algo al respecto). Recomiendo a los emprendedores ver la película para ayudar a diseñar sus negocios responsablemente y también para detectar oportunidades.


Un ejemplo. El año pasado viajé con mi madre a Baltimore porque teníamos un stand de Cuyen en la feria BioFach America. Ahí conocimos a la gente de Kopali Organics con quienes hemos entablado una excelente relación. Son dos socios: Zak, un ex desarrollador de software; y Stephen, un "permacultor" orgánico. Detrás de su pelo rasta, un sonriente Stephen me contaba cómo había montado una chacra con energía solar en Costa Rica y cómo se paseaba por Estados Unidos en su camioneta propulsada por aceite de cacahuate. Lo interesante es que Kopali vende productos alimenticios en la cadena más grande del mundo de alimentos naturales, Whole Foods Market, y hace un buen negocio no solo cuidando el medio ambiente sino a la vez aprovechando la oportunidad de que hay un grupo de consumidores "eco-friendly" que conforman un target atractivo. Así, Kopali busca el "triple bottom line" que implica alcanzar resultados positivos en lo social, en el medio ambiente y en lo financiero.


Los dejo con algunas ideas para poner el granito de arena en conservar el medio ambiente en The Alliance for Climate Protection.

(FOTO: Plaza de Mayo, 22 de junio de 1918)

sábado, diciembre 23, 2006

Leyes que corrompen

por danila

La semana pasada, un amigo que está por emprender un negocio se presentó en el organismo regulador de su ciudad. Llevaba anotadas varias dudas, entre ellas, si una determinada actividad podía o no ser llevada a cabo en forma independiente como trabajador autónomo o si requería ser comercializada por un agente. Después de unos 10 minutos de intentar aclarar el marco legal, y con la exasperación de la paciencia llevada al extremo, mi amigo le pregunta a la empleada de turno:

--Pero entonces, ¿se puede?

Lo que sigue es el diálogo del absurdo:

--Si te para el inspector, no digas que son clientes, decí que son tus amigos..
--¿Entonces está diciendo que no se puede? Porque yo leo la ley y en ningún lado lo prohíbe, y si nada lo prohíbe está permitido, ¿no?
--Bueno, si lo hacés no pasa nada. Mientras no sea algo regular...Todos lo hacen, ya sabés...
--¡No, no! Yo lo que le estoy preguntando si se puede hacer. ¿Se puede o no se puede? Yo quiero que me pare el inspector y tener todo en regla.
--¿Pero qué? ¿No estás trabajando igual ahora?
--¡No! Estoy tratando de planificar para ver qué puedo hacer y qué no sin violar ninguna reglamentación...¿Tan complicado es que ustedes que son el organismo de aplicación me lo aclaren?
--Es que son tantas las leyes, ordenanzas y cosas que resulta muy complicado... "

Hace poco entrevisté a un empresario local que lleva adelante una cadena de maxikioscos. Me contaba que era tan complejo, cambiante y contradictorio el marco regulatorio, que le ha pasado de recibir dos inspectores en un mismo día que le dieran instrucciones diametralmente opuestas. El pobre estaba hastiado y me confesó que manejar su negocio "ya no es felicidad como era antes."

Charlando con landi sobre este tema, ella recordó algo que leyó en el libro "La fortuna en la base de la pirámide" del reconocido profesor de origen indio C.K. Prahalad. El autor analiza las oportunidades de negocio y responsabilidad social que yacen en la población de los países subdesarrollados, y plantea que la base de la corrupción que azota a estos países no es la falta de reglas, sino el exceso de ellas.

Cuando las reglas resultan contradictorias, incomprensibles e impracticables se crea el terreno fértil para la corrupción entre los que se animan a hacer, y para la inacción y la pobreza para quienes tratan de mantenerse dentro de la ley.

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