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jueves, noviembre 20, 2008

¡Pura vida! Cómo hacer de la naturaleza una oportunidad de crecimiento

por landi

Costa Rica es un país en desarrollo. Como casi todos nuestros países latinoamericanos, combina la calidez de la gente, con paisajes maravillosos, y rincones de cierta pobreza y precariedad.

Sin embargo, Costa Rica ha logrado convertirse en los últimos años en el primer país de América Latina en el ranking de competitividad turística, el cuarto de la región en cuanto a desarrollo humano (detrás de Argentina, Chile y Uruguay), y el quinto a nivel mundial en desempeño ambiental.
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El amable y optimista "¡Pura vida!" que los "ticos" utilizan a diario, es un formidable impulsor del posicionamiento de este país en el mundo turístico, apuntando en particualr a sus cercanos vecinos norteamericanos que se fascinan por la convivencia entre medio ambiente y desarrollo.
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Un 38% de la superficie total del país se encuentra cubierta de bosques y selvas y un 25% del territorio se encuentra protegido. Monos, perezosos, orquídeas, y una infinidad de plantas y animales dan forma a una de las biodiversidades más altas del mundo, que el país utiliza como estrategia para generar un turismo sustentable a largo plazo (me llamaron mucho la atención las pasarelas y cestos de basura de los parques, construidos con material reciclado de envases plásticos, y por supuesto, la inexistencia de un ejército, abolido en 1948)

Volví renovada del fin demana. En lo personal, por la posibilidad de relajarme y descansar casi sin teclados a la vista, y en lo estratégico, para ver que es posible combinar en América Latina desarrollo, turismo y naturaleza, cosa que cuesta impulsar en un lugar que tiene todo el potencial para hacerlo, como es la Patagonia.

miércoles, septiembre 10, 2008

Carta de aguas

por danila

"Tenemos una amiga que no va a ningún restaurante que no tenga carta de aguas". Al principio me costó entender a qué se refería mi pariente español. ¡Ah! ¡Como una carta de vinos! OK... ¡qué excentricidad!

En Europa tuvimos oportunidad de ver este nuevo fenómeno del marketing que son las aguas envasadas como si fueran perfumes (ver, por ejemplo, Bling H20 ó Voss). Incluso con recomendaciones de con qué comidas va mejor cada una de ellas... :O

Como el fenómeno todavía no ha llegado a nuestro país, supongo que es una oportunidad para algún emprendedor local y -aunque le veo claramente el atractivo cuando me pongo el sombrero de marketinera- me produce irritación con el sombrero de consumidora.

Un amigo mío norteamericano se indignó cuando hace un par de años en Palermo Hollywood lo miraron mal por pedir agua de la canilla. Hay dos corrientes conviviendo en el mundo. Unos no toleran que un restaurante no tenga "carta de aguas" y otros no conciben que el agua sea envasada y vendida como bien de lujo.

Mientras tanto, en el World Water Week que reunió a más de 2500 expertos internacionales en agua en Estocolmo el mes pasado, el CEO de Dow Chemical dijo: "El agua es el petróleo de este siglo, con la crucial diferencia de que el agua no tiene substituto." Es que, con el calentamiento global, los glaciares -que son responsables del 70% del agua natural tomable-, se están derritiendo a una tasa alarmante.
Para pensar, ¿no?
(La foto la saqué en una tienda de productos gourmet en Benicassim, en la región valenciana)

miércoles, septiembre 19, 2007

Murió Anita Roddick, mi musa emprendedora

por danila

Anita Roddick fue mi puerta al mundo emprendedor. Era mujer, inglesa de padres italianos. Había empezado de la nada. Tenía creatividad y tenacidad. Por sobre todas las cosas, trasladaba sus principios y valores a los negocios.

Me divertía la historia de cómo ningún banco le había querido dar un préstamo y cómo consiguió al final que un conocido invirtiera 4.000 libras a cambio de 50% de lo que en ese momento era aire y luego valió 4 millones de libras cuando The Body Shop salió a la bolsa. Me atraía además el negocio en sí, una suerte de perfumería reinventada, en la que las cremas, los shampoos, los jabones y los aceites se hacían con ingredientes naturales, priorizando la calidad y el precio justo por sobre el packaging y la imagen. Hoy el concepto parece trillado pero a fin de los setenta la industria de la belleza estaba muy lejos de conceptos como el free trade, el value for money, el reciclado y la preservación de recursos naturales.

Durante los ochenta, mientras vivía en Inglaterra, fui consumidora adolescente de The Body Shop. De regreso en Buenos Aires y cursando 2do año de la carrera de Administración, tuve el impulso de traer el negocio a la Argentina. Pensé: "¿Por qué esta gente me va a dar bola a mi?" Entonces se me ocurrió dibujar una historieta en la que me presentaba como potencial franquiciada y describía las oportunidades de desembarcar en mi país. Estaba en Londres de vacaciones en febrero de 1993 y lo mandé por fax dirigido a Anita Roddick.
















Se pueden imaginar mi sorpresa cuando a los pocos días entró un fax para mi de parte de Anita Roddick!!! No solo eso sino que me contestaba en el mismo formato, es decir, con una historieta!!!















Fui a visitarlos y tuve una reunión con el encargado de franquicias internacionales. Argentina no estaba en la agenda en ese momento. Pero dos años más tarde, los planes de expansión habían llegado a nuestra tierra austral y fui contactada nuevamente. Laura (landi) ya era en ese entonces mi compañera de estudios y le propuse que me acompañara en el emprendimiento. Fue el inicio de una relación societaria que ya lleva 12 años. Hicimos un plan de negocios, conseguimos que un inversor nos firmara una carta de intención y quedamos preseleccionadas como potenciales "Head Franchise" para la Argentina. Luego, The Body Shop entró en problemas financieros y se echó para atrás con sus planes de expansión. Finalmente nunca vino a la Argentina.

A Anita Roddick le debo el haber sido mi primera inspiración, el haberme hecho dar el primer paso emprendedor y el haberme asociado con Laura (con quien escribimos nuestro primer artículo juntas para Mercado sobre The Body Shop, gracias al cual luego conocimos a María Eugenia Estenssoro y editamos con su revista la primera edición de El Sueño del Negocio Propio). Por eso y por haber sido siempre auténtica, hoy le brindo este homenaje. Anita, mi musa emprendedora, te voy a extrañar.
Anita Roddick murió a los 64 años este lunes 17 de septiembre de 2007 en un hospital de West Sussex, Inglaterra, luego de haber sufrido una hemorragia cerebral.

sábado, agosto 18, 2007

Desastres no tan naturales

por landi

Una de mis primeras entradas a este blog la hice a mi regreso de la ciudad de Nueva Orleans, impactada por las consecuencias del desastre que dejó el huracán Katrina en su paso por las costas del Golfo de Mexico en 2005. Dos años después, gran parte de la ciudad permanece destruida y, pasados los primeros momentos de rescate y reconstrucción, se están analizando los porqués. En esa entrada intenté explicar cómo el exceso de construcciones y la falta de cuidados del frágil medio ambiente que rodea esta bellísima ciudad, era culpable no de la existencia de un huracán, sino de su magnitud e impacto.

¿Es que un exceso de hacedores puede magnificar los desastres naturales? ¿Será que hay consecuencias impensables de la civilización?

Alguien entonces me mencionó que los desastres siempre han ocurrido, y son "naturales". Tal vez hoy tenemos más información -de todo el mundo y no sólo de nuestro entorno cercano-, y además somos tantos que cualquier pequeño desastre genera pérdidas inmensas. Es un buen punto. Hoy es Dean, quien amenaza otra vez las costas del Golfo de Mexico mientras arranca una nueva temporadad de tormentas que amenaza con ser más intensa que las anteriores y el sismo que afectó Perú sigue provocando víctimas. ¡Qué insignificantes somos ante las expresiones más poderosas de la naturaleza!

Sin embargo ayer, otra vez la idea volvió. En CNN un geólogo explicaba con una excelente presentación multimedia, cómo el desastre minero que ocurrió recientemente en Utah y que los propietarios de la mina atribuían a una serie de pequeños terremotos, no era sino consecuencia de la misma actividad minera. Los túneles y excavaciones en la roca generan la inestabilidad que luego da lugar a los sismos, sí, pero sismos que no habrían ocurrido si la mina no estuviera ahí.

¿No será hora de que más geólogos, biólogos y otros científicos expertos en la naturaleza sean parte de los proyectos de hacedores y emprendedores desde el principio, en lugar de ser los que explican después las consecuencias de lo que ya no puede volverse atrás?

miércoles, julio 11, 2007

Nieve en Buenos Aires

por danila

Despues de 89 años, nevó en Buenos Aires. Ocurrió el 9 de julio, feriado nacional por nuestra independencia, permitiendo en el ocio canalizar la excitación que genera la nieve. Con sus cinco años de edad, Juani, el hijo de una amiga, se fue a dormir convencido de que durante la noche vendría Papa Noel (demostrando que en el hemisferio sur estamos plenamente conscientes de que nuestra Navidad nieve-less es trucha).


No faltaron en estos días las voces que despotricaron contra el calentamiento global que produce estos climas alocados y extremos. Mi natural escepticismo que en otras ocasiones me traiciona, esta vez me llevó a la acertada conclusión de que nuestra nevada porteña fue un fenómeno climático atípico que ocurre de tanto en tanto y que nada tiene que ver con la emisión de dióxido de carbono. No lo digo yo - escuchen a la meteoróloga Claudia Campetella en la segunda parte de este video publicado por el Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.


Habiéndome sacado eso del pecho les cuento que anoche Cristian y yo nos alquilamos el DVD de Al Gore, An inconvenient truth (Una verdad incómoda). De la mano de Davis Guggenheim (productor ejecutivo de Training Day), el documental intercala a Al Gore haciendo su presentación sobre calentamiento global ante una audiencia, con imágenes de la naturaleza y de la vida cotidiana de Al Gore relatada de manera intimista. Además de renovar mis lamentos por el fiasco de Florida que le arrebató a Al Gore el sueño de la silla presidencial, la película me demostró el abrupto ascenso de la temperatura en los últimos años (los 10 años de mayor temperatura desde 1880 se registraron en los últimos 14 años), y la relación directa entre temperatura atmosferica y emisión de Co2 (la curva de Keeling).


A pesar de que sigo pensando que el calentamiento global no se debe exclusivamente al accionar humano, entiendo que debemos utilizar nuestros conocimientos para atenuar las consecuencias (sabemos que esto pasa, hagamos algo al respecto). Recomiendo a los emprendedores ver la película para ayudar a diseñar sus negocios responsablemente y también para detectar oportunidades.


Un ejemplo. El año pasado viajé con mi madre a Baltimore porque teníamos un stand de Cuyen en la feria BioFach America. Ahí conocimos a la gente de Kopali Organics con quienes hemos entablado una excelente relación. Son dos socios: Zak, un ex desarrollador de software; y Stephen, un "permacultor" orgánico. Detrás de su pelo rasta, un sonriente Stephen me contaba cómo había montado una chacra con energía solar en Costa Rica y cómo se paseaba por Estados Unidos en su camioneta propulsada por aceite de cacahuate. Lo interesante es que Kopali vende productos alimenticios en la cadena más grande del mundo de alimentos naturales, Whole Foods Market, y hace un buen negocio no solo cuidando el medio ambiente sino a la vez aprovechando la oportunidad de que hay un grupo de consumidores "eco-friendly" que conforman un target atractivo. Así, Kopali busca el "triple bottom line" que implica alcanzar resultados positivos en lo social, en el medio ambiente y en lo financiero.


Los dejo con algunas ideas para poner el granito de arena en conservar el medio ambiente en The Alliance for Climate Protection.

(FOTO: Plaza de Mayo, 22 de junio de 1918)

lunes, enero 08, 2007

El aguado carnaval de New Orleans

por landi

Llegamos a Nueva Orleans unos días antes del comienzo oficial de la temporada del carnaval. La ciudad, una de las más antiguas de Estados Unidos, es famosa por el jazz, por su cultura creole (criolla) en la que se fusionan lo francés, lo español, lo africano, lo aborigen y lo norteamericano; por ser la capital de la Louisina, que en 1803 los Estados Unidos le compraron a los franceses en 15 millones de dólares (una fortuna de aquella época que duplicó la superficie que por entonces tenía el reciente país del norte); y por su carnaval o Mardi Gras que se celebra a lo largo de la Bourbon Street con collares de cuentas de colores que se intercambian por besos y exhibiciones no aptas para menores.

Pero la fama más reciente y global no es histórica ni cultural, sino un efecto más del huracán Katrina que en 2005 devastó la ciudad...y que es resultado del exceso de emprendimientos del ser humano!

¿Cómo? ¿Un huracán producto del ser humano? ¿Querrás decir el calentamiento global, el efecto invernadero y esas cuestiones indirectas...?

No, no...Cuando desde mi tranquilo rincón de Bariloche cuando escucho a los ecologistas quejarse de la intervención del hombre en la naturaleza, soy de las que miro con escepticismo. Pero acá lo ví cuando ya pasó y no cuando podría pasar. A más de un año del impacto, vi las casas apiladas, los carteles volados, los montones de basura, edificios de varios pisos desplazados de su sitio, barrios enteros tragados por el agua. Murieron cerca de 2.000 personas a pesar de una evacuación masiva y el daño está calculado en varios miles de millones de dólares. A pesar de la reconstrucción que ya dejó el centro y el antiguo barrio francés nuevamente transitables al turismo, la población se redujo a la mitad.

¿Cómo pasó? La ciudad de New Orleans fue fundada en 1699 por los franceses en el delta del río Mississipi, sobre la única ribera en kilómetros a la redonda donde la tierra está un poco por encima del nivel del mar, que está muy cerquita ya que el Mississipi desemboca en el Golfo de Mexico. Todo lo que no era agua por allí --el río, el mar y un gran lago-- eran pantanos en los que el agua y el bosque se funden en un paisaje muy especial. Cuando la ciudad fue creciendo, los emprendedores secaron kilómetros cuadrados de pantanos que se convirtieron en los barrios periféricos de la antigua ciudad. Ahí se construyeron miles de casitas, y tiendas y condominios, a la manera americana, sobre tierras que estaban bajo el nivel del mar. Previendo el riesgo de inundaciones, los emprendedores construyeron también murallones de hormigón rodeando la ciudad, con gruesas compuertas de hierro para cerrar cuando el agua amenazara.

Mientras tanto, otros emprendedores que hicieron de la ciudad un fuerte puerto comercial crearon canales profundos que simplicaban el traslado de barcos entre el mar y el río, atravesando en línea recta los pantanos y los curvosos riachos o bayous.

Tanto emprendimiento acumulado, dejó al río acanalado, rodeado de defensas contra la inundación y luego, sin posibilidades de depositar los sedimentos que durante siglos crearon la tierra firme entre los pantanos. Así, la superficie del delta se reduce cada vez más, aniquilando no sólo la naturaleza que vive allí, sino dejando el camino libre para los enormes huracanes que en verano se originan en el mar y que solían descargarse entre pantanos despoblados que ya no están.

Cuando en agosto de 2005 Katrina llegó, medía más de 300 km de diámetro al tocar tierra, muy cerca de la ciudad. Los vientos golpearon con tanta fuerza que no sólo volaron autos y casitas de madera, sino que las barreras de hormigón se rompieron, y el agua, empujada por el viento, se movió en línea recta por los canales creados por el hombre, hacia el corazón de la ciudad, dejando inundado por semanas el 80% de la ciudad.

Mientras los emprendedores reconstruyen Nueva Orleans, el debate continúa en voz baja: ¿es el Estado que dejó que esto pase? ¿son los desarrolladores inmobiliarios que desarrollan donde no deberían? ¿es la gente que debría dar por perdido todo y mudarse a otra ciudad? ¿son las compañías de seguros las que deben pagar? ¿quién paga la pérdida del turismo, que casi dos años después no llega al 20% de lo que era antes de Katrina?

Nunca fui ecologista, pero estoy empezando a pensarlo...

domingo, enero 07, 2007

Wi-fi en la playa hipercivilizada

por landi

Estoy desde hace unos días viajando por el estado de Florida. Pasamos por alto Miami esta vuelta, y nos adentramos en la imparable civilización que toma cada rincón de esta maravillosa costa del Golfo de Mexico, con playas de arena blanca como la nieve y un mar en calma hasta el próximo huracán.

Estoy ahora en Pensacola Beach, un cayo de no más de 100 metros de ancho, una lengua de arena sobre la que están los hoteles, condominios y restaurantes. Después de ver un atardecer rojo en la punta de la isla, vuelvo al wi-fi de este hotel de dos plantas frente al mar que pronto va a desaparecer... A ambos lados grúas,máquinas y trabajadores (hispanos en su mayoría)levantan la torre del Hilton y una monumental torre de departamentos, que me dan la pista de que el valor de la tierra ya no da para un hotel pequeño como el que nos aloja.

En Florida viven cerca de 20 millones de personas: cada hueco, cada médano, cada pantano se ha convertido en una tienda, un condominio, un emprendimiento inmobiliario que desafía (y probablemente afecta) la increíble naturaleza de la península que por primera vez aprecié en este viaje, metiéndonos en reservas naturales y parques estatales, a varias millas de la civilización desbordante. Las torres echan raíces en playas impensadas para la construcción; los restaurantes de comida rápida expanden sus estacionamientos sobre terrenos ganados al agua; los barrios de casitas iguales cubren todo lo que la vista ve; muelles, marinas y embarcaciones extienden la civilización sobre el mismo mar. Una autopista infinita y perfecta atraviesa la civilización por el medio. Aunque ya viví varios años en este país (del 2000 al 2004 viví en Stamford, Connecticut), no dejo de sorprenderme y recordar el lamento de Paul Auster, uno de mis autores favoritos, que explicaba que ya las ciudades no se reconocen por su plaza, su centro o sus edificios, sino porque en la interminable civilización comienzan a repetirse las franquicias de las grandes cadenas: McDonald`s, Home Depot, Macy´s, Burger King, KFC, Holiday Inn, Best Western, Target...

No puedo evitar dos sensaciones contrapuestas mirando a mi alrededor:
1.¡Wow! ¡Cómo construyeron semejante edificio a solo metros del agua, en un suelo arenoso y pantanoso!¡Y esos puentes sobre el mar! ¡Y wi-fi gratuito en la playa!
El ser humano que emprende puede más que los problemas.
2. ¡Que pena! ¡Cuánto desborde! Esto parece una plaga... El ser humano que emprende sin orden y sin límite puede hacer insostenible su propio ambiente.

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