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miércoles, octubre 19, 2011

Consejos para escribir mejor

Después de editar libros por diversos autores --académicos, especialistas, empresarios-- he detectado algunos errores comunes que pueden ser evitados con un poco de esmero y entrenamiento. Aquí van algunos:

1) No dar por sentado el conocimiento del lector
La pretensión de contar algo novedoso, algo que no se haya escrito o dicho antes, a veces hace que a un texto le falte una introducción (el "background"). Es preferible pecar de obvio que presentar temas inconexos o faltos de sustento.

2) Evitar las metáforas incomprensibles
Ojo con el uso de las metáforas. A veces se las quiere llevar más allá de sus posibilidades, forzar la similitud entre el concepto y la imagen... y el lector se termina preguntando: "¿eh?" Hay que pensar dos veces antes de ejemplificar con metáforas, para asegurarse de que la comparación es clara e inmediata.

3) Cortar los párrafos
Cuando se termina de escribir una página, hacer una "inspección ocular": si no hay suficiente respiro entre los párrafos, forzar los cortes. Los párrafos muy largos disuaden a los lectores y casi siempre, cuando se los analiza, contienen demasiadas ideas para lo que un párrafo puede soportar...

4) Reemplazar palabras repetitivas
A veces por el tema sobre el que se escribe, otras veces por fetiches particulares del autor, hay palabras de las cuales se abusa. Reemplazarlas por sinónimos o, si no es posible, reformular la frase de modo tal de que esas palabras no sean necesarias. Aquí resulta útil la herramienta "Find" del Word (CTRL-F).

5) ¿Tiene sentido?
Leer en voz alta el texto para asegurarse de que las frases son eficientes en la transmisión de los conceptos. El pecado común es la pretensión de ser un gran autor que usa palabras y estructuras complejas. Nada de eso. Simplificar. Como si se lo contáramos a alguien, eliminando sólo los coloquialismos del lenguaje hablado.

domingo, marzo 04, 2007

"El secreto" de la riqueza

por landi

Hace un par de semanas una persona muy new age -por aquí en Bariloche, lo alternativo y místico es para muchos parte de la vida cotidiana- me acercó un DVD que, anticipó, contenía un gran secreto que tanto había impactado en su vida, que había mandado hacer 100 copias -truchas, por supuesto- y las estaba repartiendo entre sus conocidos para cambiarles la vida.

Sin saber exactamente que cara poner pero dispuesta a ver sin prejuicio acepté la copia de "El Secreto" y me dispuse a ver lo que creía una historia de autoayuda, de esas que suelo detestar, pero que hay que ver para saber por qué se detestan (así es que alguna vez leí tres libros de Coelho y ahora los detesto con fundamento).

Me senté a mirar y ya desde la apertura vi un gran despliegue marketinero: un logo con aires místicos, un sitio web de apoyo, música e imágenes creadoras de un clima al estilo Código Da Vinci, una producción cuidada que intercala entrevistas con actuaciones, citas y menciones a grandes personalidades de la historia, frases gancheras, un locutor grandilocuente...

No es que una idea, por ser presentada en forma vendedora, deba ser descartada, pero despierta sospechas escuchar antes que nada frases pretenciosas como "Este es el secreto que las grandes personalidades de la historia mantuvieron oculto y hoy te lo vamos a revelar"...

Lo que seguía es peor de lo que imaginaba.

El "gran secreto" es apenas una serie de ideas básicas disfrazadas de grandes y complejas verdades. Con una simpleza de razonamiento y ejemplos burdos como un elefante en un cuarto -no estoy siendo metafórica: ¡ellos ponen un elefante en un living para mostrar por qué no siempre lo que pensamos debe hacerse realidad, sino solo aquello que pensamos con fuerza y reiteración suficiente!-, los "científicos" que participan de la película, revelan que el gran secreto es una llamada "ley de atracción". Todo lo que pensas te vuelve. Si pensas en joyas, dinero y triunfos, los tendrás. Si en cambio pensas en deudas y problemas...

La película se extiende un buen rato diciendo una y otra vez más o menos lo mismo.

Diego abandonó la película a los 5 minutos. Yo me propuse llegar hasta el final, aunque confieso que varias secciones las vi en versión acelerada (¡gracias al FF del DVD!).

Todo trata acerca de hipotecas, deudas, herencias, autos más grandes y casas millonarias. Uno de los "expertos", que vendió millones de libros con su serie de autoayuda "Chicken Soup for the soul", dice algo así para sustentar la validez del "secreto": "Mírenme, quería ser millonario y ¡ahora vivo en una casa que vale 4 millones de dólares!"...

Por ahí, hay algo de verdad en que hay que pensar en positivo y, sin dudas, en que hay que pensar antes de actuar. Pero lo que más me irritó de esta película es que está hecha únicamente para vender, mintiendo de manera descarada, presentando ejemplos falaces y creando una falsa sensación de que están revelando un secreto.

"Es que la tenés que ver por lo menos tres veces para terminar de entenderla", trató de convencerme mi fuente.

Yo, por suerte -y por una paradoja del mercado argentino, en el que hay miles de potenciales clientes pero también un gran mercado de lo trucho-, no pagué los 35 dólares que vale el video en Estados Unidos. Lo devolví, tratando de explicar mi punto de vista sin resultar demasiado agresiva.

Pensé que era un producto menor, alternativo, y que por suerte no llegaría lejos.

Me equivoqué. Hoy en La Nación se cuenta un poco de la historia de los millones de copias vendidas y cómo su autora -¡ese era el secreto!- ha hecho realidad su sueño de hacerse millonaria.

Para mi alivio, el autor de la nota y los periodistas de Newsweek y LA Times que cita piensan cosas aun peores que las que pienso yo... http://www.lanacion.com.ar/888249

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