martes, julio 22, 2008

Conectarse en euros

por danila (desde Italia)

En el hotel de Roma, para conectarse a Internet había dos opciones: usando un cable de red en la habitación, beneficio por el cual había que pagar €8 por hora, o bien contratando el servicio WiFi de la telefónica con la que el hotel tenía acuerdo, por €3.50 la hora. Para esto último, es necesario detectar la red con la laptop o handheld y -a través de una pantalla de inicio- pagar por el servicio únicamente con tarjeta de crédito.

Acostumbrada a que todos los hoteles en la Argentina ofrezcan WiFi gratuito, asi como también infinidad de bares y cafés, tanto tramite y gasto me provoca fastidio. El servicio de mi blackberry, contratado a Personal en la Argentina -descubrí llamando al *111 antes de partir- no anda por estos lares, razón por la cual opté por sacar mi Palm TX y teclado inalámbrico de De Remate, donde los tenía a la venta, y apostar a conectarme ocasionalmebte en puntos WiFi. Sabía por mis recientes años viviendo en Londres, que no era tan fácil pero no imaginé que sería tan difícil como está resultando.

De Roma fuimos en auto a Capracotta, un pequeño pueblo de montaña en la región de Molise. Ahí nació Emiliano Di Bucci, el bisabuelo de Cristian. Si bien hay menos de mil habitantes, el pueblo es desde hace unos años un centro internacional de ski. Aun así, no hay Internet salvo en la municipalidad por la mañana los días habiles. Nos quedamos dos días y la última noche, invitados por Massimo Di Bucci, a quien habíamos conocido ese mismo día, fuimos a cenar a L'Elfo, un restaurante gourmet a una cuadra de nuestro hotel. Compartimos una degustación de delicadeses regionales, incluyendo cacciocavallo, carcioffi, tartufo, crema de lentejas, y ravioles de la más sublime ricotta con salsa de hongos y raddichio. Mientras tomábamos vino en canasta, Massimo hablaba en italiano y Cristian y yo en un mamarracho italo-español. Massimo trabaja en Roma en TIM, una de las grandes de la telefonía celular. Nos contó que la gente renueva sus celulares cada seis meses y que las ventas por semestre, solamente de TIM, alcanzan las tres millones de unidades. ¿Será que ya todos aquí tienen celulares con internet, y por eso es tan difícil encontrar conexiones públicas? No lo creo...

Ahora estoy en Positano, a donde llegamos antes de ayer luego de que Cristian sorteara una hora de costa Amalfitana con el larguísimo auto alquilado. Estoy escribiendo "offline" para el blog, sentada en la terraza, con vista al mar. Iré por la tarde al único locutorio del pueblo, pendrive en mano, a subir el archivo. Espero ser rápida porque sale €5 la media hora...

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