jueves, junio 07, 2012

Narda Lepes: gusto por emprender

por @dterragno

Publiqué la nota "Gusto por emprender" en la edición de junio de Pymes. (Por cierto, la revista viene en un formato renovado y con un enfoque editorial ajustado a los últimos tiempos. La recomiendo.)

Conocí a Narda Lepes allá por el '98, cuando la entrevistamos landi y yo para el proyecto editorial de María Eugenia Estenssoro, Norma Morandini y Viviana Schultzinger: "Mujeres & Compañía".

En aquel entonces, Narda era la joven chef de El Morizono, uno de los primeros restaurantes de comida japonesa de la Argentina. Nuestra sección en la revista retrataba mujeres hacedoras de "Menos de 30" y ella recién lanzaba su carrera.

Luego la contacté para que hiciera el catering de mi casamiento, pero ella ya estaba embarcándose en múltiples emprendimientos gastronómicos, y luego de una primera reunión en el departamento de mis padres, nos derivó con otra gente que nos brindó un muy buen servicio. Nos invitó al poco tiempo a la inauguración de su restaurante Club Zen, en Las Cañitas.

Pasaron 14 años de todo eso, y ahora tuve oportunidad de reencontrarme con Narda Lepes, ya transformada en "celebrity", para una exhaustiva entrevista a ella y todo su equipo. Mi objetivo era revelar su carácter emprendedor, que no es lo que suele aparecer sobre ella en las revistas de cocina o de mujer para las cuales es entrevistada habitualmente.

Encontré a una mujer entregada a su profesión, motorizada no por el dinero sino por su pasión, auténtica en el trato, generosa con su equipo, y muy, pero muy graciosa.
"A mi nadie me paga por promocionar un alcaucil, pero yo igual lo promociono." Narda Lepes dixit
Fue muy grato conocer también a todos los que hacen posible sus proyectos, gente creativa y diversa, que conforman un equipo donde la amistad es tan importante como el profesionalismo. 

Para todos aquellos que hacen o quieren hacer de su pasión una forma de vida, para los artistas, diseñadores, profesionales independientes, especialistas, creativos, escritores y tantos otros más, el enfoque de Narda Lepes es una fuente de inspiración obligada.

lunes, junio 04, 2012

Erupción e improvisación

Planificar o no planificar mientras estalla el volcán

por landi

 Luni en el lago Nahuel Huapi cubierto de cenizas.  Foto de Cami Bonardi (13 años).
Publicada en la revista Muy Interesante de abril.
Hace un año, más o menos a esta hora, estallaba el volcán Puyehue. 

A las 4 de la tarde del sábado que era este día hace un año, los habitantes de Bariloche y alrededores notamos que el cielo se oscurecía, y en pocos minutos una lluvia de arena comenzó a caer sobre la ciudad, mientras una tormenta eléctrica tronaba sobre el lago. Varias horas de arena y, en algunas zonas, piedras livianas pero persistentes.

La gente corría a supermercados y estaciones de servicio, para aprovisionarse y entender qué estaba pasando. Los más antiguos recordaban la explosión de 1960, y los más nuevos nos madrugábamos con que un volcán cercano estaba estallando. Gracias a Internet, que seguía funcionando, nos fuimos enterando de qué hacer frente a la emergencia y de los detalles del hecho, que incluían que las autoridades ya sabían lo que ocurría...y no habían hecho nada, ni siquiera avisar.

Del otro lado de la frontera, en cambio, en la región de los lagos chilena, ya todos estaban preparados.

Ya el 29 de abril de 2011, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, que se convertiría luego en la única fuente de información confiable ante la improvisación argentina, advertía en un informe especial sobre el volcán Puyehue: "se cambia la alerta volcánica a Nivel 3: Volcán Activo (...)- Tiempo probable para una erupción: SEMANAS/MESES".


Durante los 36 días posteriores el volcán continuó su proceso, hasta explotar el 4 de junio al mediodía, lanzando una columna de gases y cenizas de más de 10 km de altura. En ese momento, Chile decretó la alerta ROJA, y ni siquiera en las horas que demoró la nube en llegar a la zona se hizo algo en Argentina. La mayoría de los barilochenses nos enteramos cuando la arena comenzó a caer.

Los meses que siguieron fueron grises. Hubo incertidumbre, desazón, limpieza como se pudo, cancelación de vuelos, cierre de negocios, emigraciones...

Hoy la recuperación se nota y estamos volviendo a la normalidad, y tal vez por eso es hora de pensar.

De eso se trata esta nota. Planificar es pensar por anticipado, para poder intervenir en la realidad y modificarla para que el futuro sea mejor. ¿Por qué no hubo la más mínima planificación? ¿Por qué ni siquiera la información para que cada uno, al menos, pudiera armar su plan personal?

Algunos enseguida responden ante la demanda de planificación: "No se podía haber frenado la explosión del volcán". No, claro, pero se podría haber mejorado la preparación para lo inevitable --planes de información, planes de evacuación, planes de contingencia--, y la paliación de los problemas que surgieron en consecuencia. ¿Podremos entre todos planificar para la próxima vez?

miércoles, mayo 16, 2012

Mi vida online

por @dterragno


Ya lo sabía, pero el domingo lo internalicé. Me encontré diciendo en voz alta "¡Hago todo online!" Salvando mis necesidades fisiológicas, el traslado de mi persona de un lado al otro y otras actividades físicas (gracias a dió), de a poco mi vida fue migrando hacia el ciberespacio. Sin retorno.

A la mañana ya no abro la puerta para buscar el diario sino que me siento en el sofá con un café con leche y mi iPad, navegando noticias mezcladas de la Argentina, del mundo y de mis amigos en Twitter y Facebook, y luego revisando artículos interesantes en mi cliente de noticias, Pulse.

Antes de ponerme a laburar, entro a pagomiscuentas.com para pagar luz, gas, ABL, patente y demás cuentas que vencen esta semana. Desde hace más de 10 años que uso este genial servicio de Banelco, y no hago jamás una cola en un Pago Fácil o banco. Salvo cuando tengo que pagar el ISBN de los eBooks que publico, que no se puede hacer online... lo que me resulta absolutamente increíble. ¡Que se ponga las pilas la Cámara Argentina del Libro, por favor!

Bueno, mi semana laboral normal transcurre 75% delante de mi MacBook Air, y solo 25% en reuniones cara a cara con clientes y proveedores. Mi socia vive en Bariloche y nos comunicamos vía Skype varias veces por día y compartimos nuestros documentos en Dropbox.

A falta de un Jefe, tengo mi iCal, para organizar mi calendario y recordarme las tareas en orden de prioridad. Hasta hace unos días usaba el Outlook, vestigio de mi época PC que me traje cuando me pasé a Mac hace unos meses. Pero este fin de semana activé el iCloud y ahora tengo mis contactos, mi agenda y mis tareas sincronizados en tiempo real en la compu, en la iPad y en la web. Esto quiere decir que los tengo disponibles vaya donde vaya, y que siempre están actualizados. Fundamentalmente: ya no tengo que sincronizar con cables. Ya no falta mucho para llegar a ser "cable-less". Añoro ese día.

Cuando tengo que escribir, investigar o editar me gusta escuchar música. A veces escucho una lista de temas seleccionados entre los más de 7.000 que están en la Powerbook de mi esposo (y que yo accedo vía Home Sharing en WiFi). Otras veces pongo la radio convencional o sino uso la aplicación Tunein. Si aparece un tema o un artista que me gusta pero no reconozco, acudo a la magia de Shazam, que tengo en mi iPad. ¡Aprieto un botón y me dice qué estoy escuchando!

Para todo el trabajo que hago de curación de contenidos, debo confesar que uso mucho Google. Ya estoy entregadísima con temas de privacidad/ datos en general en Internet, pero el poder de Google me asusta. Lo único que hice al respecto fue darme de baja en la red social Google+ porque ya era abusivo el nivel de detalle que aparecía sobre mí en los buscadores. Pero uso intensivamente el buscador clásico y también Google Images, Google Noticias, Google TraductorGoogle Reader. Ah, bueno, y este blog existe gracias a Blogger.

Cuando durante el día se me ocurre un pensamiento genial o uno muy estúpido, indistintamente, lo tuiteo. Uso el cliente oficial de Twitter para Mac. Cuando tenía la PC usaba Tweetdeck, pero en Mac deja mucho que desear (por ejemplo, que funcione). 

Por la noche leo libros en Kindle para iPad o veo películas y series en Netflix. Tenemos en casa Apple TV, un aparatito que permite ver en la pantalla de la TV lo que vemos en la computadora. Está conectado al router, de modo tal que no hace falta enchufar nada. Está siempre disponible con solo tocar un botón en el control remoto (Un porotito más para la vida libre de cables...).

Para elegir qué películas ver o consultar cualquier cosa que se me ocurra sobre un actor o director, consulto IMDb, la guía más completa del cine que haya existido jamás, y de la cual soy miembro orgulloso desde hace ya nueve años. Uso la versión web o la aplicación para iPad.

Eso sí, mientras ceno con Cris, nunca está prendido el televisor ni las computadoras cerca. Reglas de la casa. ¡Conversamos offline! ¡Aleluia!

Para ir al teatro siempre acudo a Alternativa Teatral y para evaluar restaurantes la Guía Oleo. Ambas guías son mis favoritas en la Argentina. Tengo perfil y soy miembro activo.

Mi próxima salida a cenar la reservé vía Restorando, y previamente conseguí un descuento en el restaurante en cuestión canjeando un cupón Quiero de Banco Galicia.

Mi última escapada de fin de semana la contraté a último momento vía Expedia Argentina, previamente chequeando los comentarios de viajeros en TripAdvisor.

La semana pasada fue el cumpleaños de 1 año de mi ahijada, que vive en Londres, y le compré el juguete que ven en la foto en Amazon (¿no es hermoso?).  También soy fiel miembro de Amazon, comunidad en la cual hace poco publiqué con mi socia y coautora "Tu dinero en tiempos de crisis" en eBook.

Podría seguir, y tal vez haga una segunda entrada con más de mis sitios y aplicaciones favoritas, pero por ahora... quedó más que claro que ¡hago todo online! ¿No?

¡Me encantaría que me escribieran comentarios con sus propios sitios y aplicaciones favoritos!

jueves, mayo 10, 2012

Los Grobo: desafíos de la empresa familiar superados

por landi

Durante el último año trabajamos mucho sobre un campo sobre el que suele haber poca información formal: las empresas familiares. Seguro, sí, hay muchísimas anécdotas de quien está en ese tipo particular de negocio donde los límites entre relaciones personales y laborales no son claros. Reuniones de negocios en la mesa del domingo, decisiones en la cama matrimonial, peleas de hermanos en la oficina... Padres, hijos, primos, parejas y exparejas suelen mezclarse con las supuestamente "frías decisiones de negocios". Y no es fácil.

La semana pasada asistí a una charla de Andrea Grobocopatel, economista, parte de una de las empresas familiares más grandes y exitosas de la Argentina, Los Grobo, como parte de las actividades del Instituto Profesional de Empresas Familiares que creó la Universidad Empresarial Siglo 21. Allí planteó que los principales desafíos para cualquier empresa familiar son dos:

1. Cómo ser sustentables y sobrevivir aun con cambios generacionales.

2. Cómo profesionalizarse, para responder a las demandas del crecimiento, el contexto y los cambios familiares.
"En lugar de invertir en tierra o incluso maquinaria agrícola, la compañía reinvirtió la mayor parte de sus ganancias en recursos humanos y tecnología de la información."
En su empresa familiar estos desafíos parecen superados.

Los Grobo hoy está bajo la dirección de cuatro hermanos, liderados por Gustavo Grobocopatel, y ya planifica su futuro en manos de los 14 nietos del fundador, el hijo de inmigrantes agricultores Adolfo Grobocopatel, que creó Los Grobo Agropecuaria S.A. en 1984. Claro que la nueva generación solo podrá incorporarse al día a día del negocio si demuestran ser los mejores preparados para ocupar un puesto profesional.

Su modelo de negocios revolucionó el mercado del agro en la Argentina y tal vez en el mundo. La prestigiosa escuela de negocios de la Universidad de Harvard escribió en su caso sobre la empresa al que tituló "Los Grobo. ¿El futuro de la agricultura?".

"En lugar de invertir en tierra o incluso maquinaria agrícola, la compañía reinvirtió la mayor parte de sus ganancias en recursos humanos y tecnología de la información - activos "blandos" frecuentemente asociados a un emprendimiento de carácter intelectual más que a una empresa agrícola.", explican los autores. "Para sorpresa de muchos tradicionalistas, Gustavo sostuvo que el “conocimiento” era la herramienta más poderosa de un productor."

Lo curioso es cómo encontraron la oportunidad para reinvertarse de la forma en que lo hicieron. Contó Andrea: "En el ´88 hubo una inundación en Carlos Casares y de esa crisis vino la oportunidad. No era necesario ser dueños de la tierra, ni comprar campos para sembrar." Y así comenzaron a crecer.

jueves, noviembre 10, 2011

martes, noviembre 08, 2011

Cómo armar y presentar un proyecto



El miércoles 16 voy a estar dictando un seminario sobre cómo armar y presentar proyectos. Es en el marco del ciclo de conferencias de la revista Clarín Pymes. Abajo toda la data. ¡Los veo ahí!

miércoles, octubre 26, 2011

"Los quince" por una fracción del precio de mercado

por danila



Vengo observando con mi habitual aprehensión anti-consumismo, los festejos descomunales de los cumpleaños de 15 ("Tendencia").

Aunque me cuesta creerlo, las erogaciones promedio para una fiesta "digna" con 150 invitados van desde  US$ 10.000 a US$ 20.000 ("Investigación de mercado").

Los padres están en un lugar difícil, sintiéndose ante la obligación de desembolsar miles de dólares que no poseen, para que su hija esté a la altura de las demás ("Oportunidad")

Este fin de semana pasado, visitando familia en San Pedro, me enteré de una agencia de viajes que propone lo siguiente: lleva a la cumpleañera a Disney, todo incluido, junto a otras cincuenta o sesenta púberes. Al final del viaje, se hace una enorme fiesta (no glamorosa, pero fiesta al fin) en el cual cada una de ellas tiene posibilidad de invitar 30 personas.

Todo esto por US$ 5.000, a pagar como cada padre vaya pudiendo durante uno o dos años antes del viaje. ("Política de precios")

Desde el punto de vista de las quinceañeras ("Consumidor final"): tienen viaje y fiesta, todo en uno. Además, van sin sus padres, con la consecuente sensación de independencia y libertad para gritar, ponerse la mini, fichar chicos y hacer la gran Miley Cyrus, a quien los medios cubrieron festejando sus "Sweet Sixteen" en Disney.

Desde el punto de vista de los padres ("Cliente"): pagan la mitad o un cuarto de lo que saldría la fiesta que sus hijas pretenden, y además van pagando de a poco en la medida de sus posibilidades.

Por su parte, la empresa se embolsa US$ 300.000 por viaje, cobrando todo por anticipado y asegurándose un excelente manejo financiero. ¿Cuánto le quedará de ganancia? ¿15 o 20%? Son entre US$ 45.000 y US$ 60.000 ("Proyecciones"). ¡Nada mal!

Una excelente extensión de servicios para una agencia de viajes, y una solución que deja a todas las partes contentas.

Por supuesto que se puede hacer un festejo o viaje por menos de US$ 5.000, ¡y yo soy la primera en defender eso! Pero lo que me parece interesante de esta propuesta es que por una fracción de lo que sale la fiesta que le pusieron a tu hija en la cabeza Canal Trece, la MTV y los party planners, podés lograr el mismo efecto (o incluso mejor). En eso radica la "Propuesta de valor" de este emprendimiento, que da en el clavo en todos los aspectos del negocio.

Entre comillas a lo largo de esta entrada puse términos que usualmente se usan en un Plan de negocios.

miércoles, octubre 19, 2011

Consejos para escribir mejor

Después de editar libros por diversos autores --académicos, especialistas, empresarios-- he detectado algunos errores comunes que pueden ser evitados con un poco de esmero y entrenamiento. Aquí van algunos:

1) No dar por sentado el conocimiento del lector
La pretensión de contar algo novedoso, algo que no se haya escrito o dicho antes, a veces hace que a un texto le falte una introducción (el "background"). Es preferible pecar de obvio que presentar temas inconexos o faltos de sustento.

2) Evitar las metáforas incomprensibles
Ojo con el uso de las metáforas. A veces se las quiere llevar más allá de sus posibilidades, forzar la similitud entre el concepto y la imagen... y el lector se termina preguntando: "¿eh?" Hay que pensar dos veces antes de ejemplificar con metáforas, para asegurarse de que la comparación es clara e inmediata.

3) Cortar los párrafos
Cuando se termina de escribir una página, hacer una "inspección ocular": si no hay suficiente respiro entre los párrafos, forzar los cortes. Los párrafos muy largos disuaden a los lectores y casi siempre, cuando se los analiza, contienen demasiadas ideas para lo que un párrafo puede soportar...

4) Reemplazar palabras repetitivas
A veces por el tema sobre el que se escribe, otras veces por fetiches particulares del autor, hay palabras de las cuales se abusa. Reemplazarlas por sinónimos o, si no es posible, reformular la frase de modo tal de que esas palabras no sean necesarias. Aquí resulta útil la herramienta "Find" del Word (CTRL-F).

5) ¿Tiene sentido?
Leer en voz alta el texto para asegurarse de que las frases son eficientes en la transmisión de los conceptos. El pecado común es la pretensión de ser un gran autor que usa palabras y estructuras complejas. Nada de eso. Simplificar. Como si se lo contáramos a alguien, eliminando sólo los coloquialismos del lenguaje hablado.

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